Panel de
Educación

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ARTÍCULOS

 

 

 

¿Camina la educación hacia atrás o hacia adelante?

 

 

 

 

¿Qué modelo educativo proponemos en nuestros colegios?

 

 

 

UNIVERSIDAD:
La Crisis Fin de Carrera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crónica de un Erasmus

Este año estoy teniendo la oportunidad de disfrutar de una beca Erasmus, lo cual me ha permitido conocer cómo funciona la Universidad más allá de mi facultad y universidades cercanas. El programa Erasmus, que permite a miles de estudiantes disfrutar de un año de intercambio entre universidades europeas, es probablemente una de las mejores herramientas a favor de la convergencia e integración europea, puesto que permite relacionarse a gente de todo el continente, además de jóvenes de programas de intercambio de otras partes del mundo.


Campus Universitario

Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Málaga, mi destino ha sido la Hochschule der Medien de la ciudad de Stuttgart, en la región alemana de Baden-Wutemberg dónde he tenido la oportunidad de conocer compañeros de todas las partes del mundo: Polonia, Eslovaquia, Francia, Suiza, Finlandia, México, China, Ecuador, Canadá, Singapur, Bélgica, Bielorrusia, Estonia... Aunque se echa en falta un poco más de integración con los jóvenes locales, que suelen ir más a su movida, sin relacionarse con los alumnos de intercambio. Algo que también observé en España, donde puedes ver cómo los Erasmus siempre se relacionan mucho más entre ellos.

Las diferencias con el sistema universitario español son apreciables desde el primer momento cuando él o la "buddy" viene a recogerte al aeropuerto y te lleva a la residencia universitaria que será tu hogar durante los próximos meses. El "buddy" es un alumno que se encarga de atender, guiar y orientar los primeros días a los alumnos extranjeros que cuando llegamos andamos más bien perdidos. En España, normalmente, no existe la figura del "buddy" sino que a los alumnos que vienen invitados, se les trata como a uno más: o sea, como si no existieran. Otro aspecto importante de la oficina de relaciones internacionales de la facultad en Alemania es que nos facilitan conocer el país costeándonos los viajes en grupo, así como las entradas a museos y visitas culturales, lo cual ayuda a la siempre maltrecha economía de los estudiantes.

El tema de las residencias es bastante curioso, están situadas junto a la universidad, en nuestro caso a las afueras de la ciudad, en un entorno bastante verde y rodeado de bosques y lagos, aunque también por una ruidosa carretera, que impide disfrutar del sonido de la naturaleza cuando te adentras en el bosque. Erizos, conejos, ratones, patos e insectos varios son compañeros habituales en cuanto sales al campito. Las habitaciones se encuentran en bloques con cocina y baño compartidos, y se agrupan en diferentes "barrios", cada uno con un estilo diferente, habiéndolos donde se comparte vivienda entre cuatro personas, hasta doce. También hay unos cuantos apartamentos individuales, a los que sólo pueden acceder los que ya han pasado por los compartidos anteriormente.

Volviendo a temas académicos, en Alemania no se paga por créditos matriculados, sino que hay una especie de "tarifa plana" de unos 500€ cada semestre, eligiendo cada alumno los cursos de los que se matricula. Esta cuota se aplica desde hace unos pocos años (como consecuencia del proceso de Bolonia), mientras que hasta entonces era gratuita; de hecho en algunas regiones del país los alumnos se enfrentaron duramente a la reforma y allí consiguieron mantener la gratuidad.

En cuanto a las evaluaciones, las asignaturas suelen tener una orientación mucho más práctica que en España, y en lugar de exámenes de tochos teóricos que sirven para poco, se suele recurrir a trabajos y presentaciones orales que permiten profundizar en los temas. A simple vista parece que el nivel es más bajo y se exige menos, pero pronto te das cuenta de que acabas aprendiendo más, ya que las lecciones teóricas también se centran más en el apartado práctico y se trabaja constantemente con supuestos reales. Además existe el "Prácticum" en el que durante algunos semestres de la carrera hay que realizar prácticas remuneradas en empresas del sector, lo cual siempre es un grado de experiencia.

Una cosa muy interesante que se hace en mi facultad es la "Media Night" donde se presentan todos los proyectos realizados durante el semestre en las diferentes asignaturas y carreras, principalmente los desarrollados en los "Studioproduktion" asignaturas en las que se lleva a cabo un proyecto a nivel profesional, teniendo que organizar la financiación, producción y realización del mismo. Así en la Media Night podemos ver entre otras cosas, cortometrajes, instalaciones audiovisuales, programas de tv, cortos de animación, páginas webs, videojuegos, aplicaciones multimedia,  etc., lo que permite ver qué se hace en cada uno de esos estudios, ayudando a elegir las próximas asignaturas y dándole salida al duro trabajo desarrollado durante el semestre.

Por último la inversión en equipos técnicos es muy importante y está a años luz de las de la Universidad de Málaga: equipos profesionales, bastantes salas de 
 ordenadores (PC y MAC), sistemas de captura de movimiento, un gran estudio de TV, etc, etc. Además, aquí las asignaturas te obligan a trabajar con el material, mientras en España, en tres años, no he pisado ni una sola vez el estudio de TV.

La Universidad española tiene mucho que mejorar, y desgraciadamente, la tendencia es todo lo contrario (privatización y mercantilización, proceso de Bolonia, etc.). No sé si es un caso concreto personal, pero sin duda esta experiencia Erasmus está siendo a todas luces positiva y aunque el sistema aquí no es perfecto, ni mucho menos, sí que estoy aprendiendo mucho más durante este curso que todo el tiempo que he estado cursando en España, además de toda la experiencia que supone el intercambio cultural.

Firma: Y/C  

 

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La Crisis Fin de Carrera

No es cosa de uno solo o de dos experimentar desgana y molestia ante muchas cosas cuando se acerca el final de la carrera. Yo he perdido las ganas de estudiar, al igual que le está pasando a muchos de mis compañeros de último curso. El practicismo del inicio basado en la máxima “asistir siempre a clase, hacer todas las actividades y estudiar al máximo rendimiento posible para los exámenes” ha desaparecido.
No se si las razones son las mismas para todos. A mí concretamente me molesta enormemente perder mi valioso tiempo estudiando asignaturas que parecen inútiles o escuchando a ciertos profesores. Invento cualquier excusa para priorizar otras actividades que me seducen más. Y es que, siento que quiero hacer otras cosas, quiero leer libros, hacer “actividades extraescolares”, salir, viajar. En fin, quizá pienso que mi vida cambiará cuando termine y no tendré la oportunidad de hacer todas esas cosas nunca más. O quizá busco la manera de sabotear la llegada del final de la carrera; si suspendo, esta situación tan cómoda se alargará. Y es que, da mucho miedo terminar. 

Por una parte, parece que no sabes nada, que aún no estás preparado para el trabajo. Tu cabeza grita: ¡Dios mío! ¿Cómo piensan dejarme a mí hacer esas cosas? Por otra parte, el final significa incertidumbre: ¿Qué quiero hacer? ¿Querrá alguien contratarme? ¿Seré capaz de establecerme por mi cuenta? ¿Y si hago un master? No, quiero trabajar ya, pero ¿Qué voy a hacer? El círculo vicioso nunca acaba. Y encima siempre hay alguien que te pregunta: y el año que viene ¿qué?

 Toda una crisis fin de carrera, que encima en los tiempos que corren va acompañada de su amiga “la crisis” a secas, que además va con su novio, “el paro”. Los licenciados en el 2009 conviven con dos crisis a precio de una.  

Pero no todo son malísimas noticias. Por suerte, la última Encuesta de Población Activa, aunque deja claro que los jóvenes recién licenciados no se salvan de la quema, afirma que la crisis se ha cebado menos con la población que desempeña empleos cualificados. Pero está claro que la cosa ha empeorado, que se lo digan a las oficinas de orientación e información de empleo de las universidades. Aunque, al menos, tenemos un título bonito colgado de la pared que al mirarlo proporciona tranquilidad. Y siempre podemos acordarnos de lo que dijo aquel: los tiempos difíciles también son tiempos de grandes oportunidades si tienes una idea. ¡Ojala se me ocurra algo pronto!
Virginia   

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¿Camina la educación hacia
atrás o hacia adelante?

Estos días, asistimos a un “debate frustrado” sobre la calidad de la enseñanza en España y, sobre todo, en nuestra Comunidad Autónoma andaluza. Digo “frustrado” porque en realidad no se ha producido ningún debate, como era preceptivo. Sólo sabemos que desde los organismos internacionales nos llegan informes que nos sitúan en la cola de los sistemas educativos, incluso por debajo de algunos países no desarrollados. Y, como mucho, nos descolgamos con alguna frasecita irónica y algún gesto de resignación.

Ante este panorama, desde las altas esferas de la Consejería de Educación nos envían novedades alarmantes. Unos políticos que no saben una “pizca” de lo que pasa en los colegios, ni quieren saberlo, chantajean a los profesionales de la enseñanza con una supuesta “Ley de Calidad”, que lo único que pretende es falsear y ocultar la situación real, de cara a mejorar la imagen hacia el exterior. Y como siempre, nos toman por tontos, amparados en nuestro desamparo ante el poder omnipotente de la Administración.

Y es que, la educación, eso que dicen las leyes que es un bien social de interés general, como la sanidad, no interesa a los políticos; parece ser que no es rentable políticamente hablando. Y así, lo único que quieren ahora es acallar el posible clamor popular que pudiera ir forjándose si los organismos internacionales siguen dando publicidad a los desastrosos resultados que obtenemos. ¡Ah!, la publicidad y la transparencia, qué poquita gracia les hacen a los políticos.

Yo no debería de quejarme mucho, ya que, en mi colegio, después de dos décadas sin apenas clavar un clavo, en los últimos diez años hemos conseguido lo indecible: Una reforma en el Campo de Deportes, una remodelación del Salón de Actos, un Aula de Informática, etc. Pero heme aquí que, el año pasado, solicitamos arena nueva para el foso del salto de longitud que estaba ya impracticable y nos trajeron “chinorros”, o no sé cómo llamar a un tipo de arena gruesa y apelmazada donde los niños corrían el riesgo de sufrir lesiones, por lo que tuvimos que dejar de practicar el salto. Se da la circunstancia de que el atletismo es un deporte que venimos practicando desde hace más de ocho años, por la inmensa mayoría de los alumnos y con notorio éxito incluso a nivel provincial y andaluz. ¿Qué pasa? ¿Ahora tenemos que dejar de practicar el salto de longitud? Con tanto derroche en propaganda, en ágapes y otras cosas, ¿no hay tiempo ni dinero para traer un poco arena a un colegio? Está visto que las actividades que tengan oportunidad de realizar los alumnos en los colegios se les importa tres pimientos.

Si de verdad quieren mejorar la calidad de la educación, lo primero que tienen que hacer es tirar a la papelera la mal llamada “Ley de Calidad” y hacer una Ley General consensuada, con garantías de permanecer 20 años al menos sin cambiarla. Una ley que dé más autoridad a los maestros y más prestigio social. Quitar contenidos de los cursos inferiores y pasarlos a los superiores, a fin de concentrarse más en las competencias y en el desarrollo del coeficiente intelectual; mejorar las dotaciones de infraestructuras a los colegios; aportar recursos a los colegios que lleven a cabo actividades e iniciativas enriquecedoras; flexibilizar los horarios de algunos profesores, como los de educación física y música, a fin de que puedan llevar a cabo actividades realmente vivenciales; organizar unos “Juegos Escolares” poniendo todos los recursos de difusión y realce social que merecen. Y sobre todo, creerse de verdad, ellos, los políticos, que la educación es la garantía del futuro.

Antonio Reyes

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¿QUÉ MODELO EDUCATIVO PROPONEMOS EN NUESTROS COLEGIOS?

 

Todavía quedan algunos maestros que creen que la educación es sólo lengua, matemáticas y algo de conocimiento del medio. Lo siento, pero están muy equivocados. Hoy más que nunca es necesario que entendamos que la poesía, el teatro, la música, el dibujo y los deportes tienen un hueco muy importante en la formación integral de nuestros hijos y alumnos. El aprendizaje y la práctica de estas disciplinas, desarrollan, no sólo sus potencialidades fisiológicas, su creatividad y su salud emocional, sino que pueden contribuir notablemente a mejorar su motivación y capacidad de trabajo para las otras asignaturas. Está demostrado, por ejemplo, que las actividades teatrales mejoran la expresión oral, la autoestima y la capacidad de hablar en público. También mejoran el comportamiento de los alumnos.

Me da pena pensar que mis alumnos de atletismo cuando se marchan al Instituto abandonan la práctica de este deporte. ¿Por qué no se cuidan los deportes en los Institutos? ¿Por qué no se incentivan estas actividades por parte de las autoridades educativas y municipales, prestigiándolas y flexibilizando los horarios de los profesores?

¡Gracias!, Benamar. Cuando te marchaste a Motril, te apuntaste en el nunca suficientemente reconocido Club de Atletismo de Motril, y seguiste practicando el deporte del atletismo, que nos cabe el orgullo de habértelo inculcado aquí, en nuestro modesto colegio “Cervantes”. Hoy he visto que has obtenido un primer puesto en la “Marcha Atlética” celebrada en la ciudad de Toledo. El éxito, si llega, es bueno, claro. Pero lo importante es que has aprendido que el esfuerzo y el deporte, pueden darle a tus jóvenes años, un especial aliciente para superarte cada día. Y eso, lo has aprendido… en el colegio.

 

Antonio Reyes

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