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(EduardoVandoorne)
Del
Delta a la Vega
Del Delta a la Vega (II parte)
OTROS ARTÍCULOS
Entre dos mundos: de Órgiva a Busquístar
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DEL
DELTA A La transformación humana del paisaje en el Delta del Guadalfeo (Fernando Alcalde
Rodríguez
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DELTA A La
transformación humana del paisaje en el delta del Guadalfeo (Fernando Alcalde
Rodríguez La
Vega de Motril
es el resultado de una serie de procesos complejos donde han
interactuado la geodinámica de nuestro planeta, y la posterior incidencia
del hombre. El
delta,
esto es, la cuña sedimentaria generada por el río Guadalfeo en su
contacto con el mar, se construye en los últimos 6000 años; si bien,
sobre un sustrato anterior relacionado con los mares miocenos y con los
procesos de subida y bajada del nivel del mar, ligados a los periodos
glaciares cuaternarios. La
Vega,
en cuanto que espacio productivo esencialmente agrario, construido sobre
el delta, es una obra humana iniciada hace mil años. Así, el proceso de
construcción de la Vega a partir del Delta es una obra del hombre,
sustentada en el manejo del agua y los sedimentos y en la incorporación
de especies vegetales adaptadas a estos ambientes. Es la construcción de
un sistema sostenible de explotación de los recursos naturales, alterado,
muy recientemente, por la tecnificación de la agricultura y por el
abandono de las prácticas agrarias a favor de la economía especulativa
ligada al sector inmobiliario. Desde
el punto de vista geográfico,
la vega de Motril-Salobreña se corresponde con las zonas emergidas del
delta del río Guadalfeo y otros depósitos fluviales (abanicos aluviales,
lóbulos deltáicos, llanuras de inundación, etc.) de cauces menores,
entre los que se encuentran las ramblas de las Brujas, los Álamos, Puntalón
y Villanueva. Suman del orden
de 50 km2, si bien no todos ellos forman parte del espacio que históricamente
ha conformado la vega tradicional, cuyo umbral superior queda delimitado
por el trazado de la acequia vieja, situado a cota 50 msnm.
Por
otro lado, estos sedimentos fluviales se extienden bajo las aguas marinas
(prodelta), a través de un cañón sumergido de
Las
rocas más antiguas localizadas en nuestra comarca constituidas por
formación es carbonatadas (calizas y mármoles), que construyen los altos
relieves de las sierras litorales (Lújar, Chaparral, Almijara), proceden
del Triásico (hace 250 millones de años). No
obstante, estos materiales no comienzan a emerger en nuestra comarca hasta
hace 30 millones de años, fecha que da inicio a una fase impresionante
por la magnitud de las fuerzas que se pusieron en juego, donde los
sedimentos marinos aprisionados entre las placas Africana e Ibérica se
elevaron dando lugar a los relieves montañosos de nuestra comarca y, a
escala regional, al orógeno
Alpino, esto es, el levantamiento de las Cordilleras Béticas, Pirineos,
Alpes, Himalaya, Rif y resto del cinturón montañoso que circunda el
Mediterráneo (Martín Algarra, 1987).
Hace 6 millones de años, la tectónica
de placas que venimos mencionando produjo el cierre del Mediterráneo
occidental al dejarlo sin conexiones con el Atlántico. De este modo, el
mar Mediterráneo se transformó, durante este periodo, en una inmensa
salina costera, muy similar a lo que hoy es El Mar Muerto, surcada de
bancos de arena, donde se depositaron miles de kilómetros cuadrados de
rocas salinas. La misma dinámica de la corteza
terrestre, hace 5,5 millones de años, abrió nuevamente el estrecho de
Gibraltar a través del cual el Atlántico volvió a alimentar la cuenca
del Mediterráneo. Una gran cascada de 30.000 km3 de agua/año
(1000 veces las cataratas del Niágara) comenzó a verter sobre las costas
de Alborán inundando progresivamente lo que hoy conocemos como mar
mediterráneo y aportando nuevas especies marinas africanas.
Sin embargo, la retirada del nivel de mar que sufren
las cuencas de las Cordilleras Béticas, entre ellas la de los Guájares y
el Corredor de las Alpujarras, durante la crisis de la salinidad, no se
recupera con la reposición del Mediterráneo debido al levantamiento que
sufre la zona. En base a todo esto, podemos
indicar que hacia el final del mioceno, el paisaje costero estaba formado
por relieves alomados ocupados por arbolado disperso de carácter árido
(sabana tropical) con un trazado costero muy similar al actual (Pérez
Belzuz, 1999). Los
trabajos realizados en los últimos años en la plataforma continental
adyacente a Motril han detectado la presencia de sedimentaciones asociadas
al río Guadalfeo (Pérez
Belzuz, 1999; Alonso y Ercilla, 2002) y, por
tanto, la instauración de un régimen fluvial en la actual desembocadura
debe datar de este mismo momento. Durante
el Plioceno superior se asiste a una importante actividad tectónica que
elevó muchos de los relieves costeros, lo que unido al enfriamiento climático
facilitó la erosión de los sedimentos miocenos y pliocenos que, en el
caso del Guadalfeo, son trasportados desde las cuencas de Orgiva y los Guájares
hasta la costa, construyendo los lóbulos deltáicos y los diferentes depósitos
de talud continental. En este momento empieza a funcionar el sistema
turbidítico del Guadalfeo. La
importancia que la erosión alcanzó en este momento es constatable a
partir de la cuantificación de los volúmenes depositados (Pérez Belzuz,
1999) que fueron máximos hacia el final del Plioceno superior (527
km3/millón de años) y el Cuaternario inferior (544 km3/millón de años). Por
tanto, posiblemente durante el Plioceno superior se construye el primer
delta que colmata la bahía del Guadalfeo, gracias a la reducida actividad
tectónica y al resguardo topográfico que proporcionan las costas
abruptas, que protegen los deltas del oleaje y que facilitan su migración
y construcción horizontal (García García, F., 2002). Por otro lado, durante los episodios fríos
(glaciaciones Gunz, Mindel, Riss y Würm)
tiene lugar el depósito de potentes series de terrazas fluviales.
En el entorno de la vega, estas terrazas son visibles en diferentes
puntos, caracterizadas por la acumulación de cantos angulosos a menudo
cementados. Son especialmente importantes al pie de los grandes relieves,
especialmente el de Sierra de Lújar, donde reciben el topónimo local de tablones. Pero sin lugar a dudas, el principal agente de cambio
paisajístico en la costa durante el Cuaternario ha sido la variación de
la posición del nivel del mar, controlada a nivel global por la acumulación
de hielo continental. La construcción reciente del delta. El paisaje a la llegada del hombre. La presencia Ibera, Púnica y Romana. La transformación islámica. Siglos X, XI (minería), siglos XII y
XIII (platanales, caña de azúcar y castañares). El siglo XIV: la conformación de
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Estimados Amigos y Amigas del Guadalfeo, queridos Guadalfines, Agradezco
la oportunidad que se me brinda de inaugurar
el nuevo Diario Guadalfeo que pretende ser la punta de lanza de una
hermosa iniciativa, motrileña y alpujarreña, de gente de la Costa y de
las Sierras, para dar a conocer todo lo que nos aporta el Río Guadalfeo
desde sus nacimientos en las altas cumbres, pasando por sus acequias y
sus fuentes, a lo largo de todo su recorrido. En
éste bautizo, cuando tenemos aún en brazos al recién
nacido, no es el
momento más adecuado para recordar la
Lucha por el Agua.
Tiempo habrá para hacerlo, pues sin duda es importante conocer
ésta parte de los años de lucha de la historia de Motril y la Comarca,
para entender todo lo conseguido para la rica
y variada economía de cultivos de frutos subtropicales y hortalizas
extratempranas que se venden dentro de toda Europa, desde Motril hasta
Moscú, lo cual puede llenarnos con un
justificado orgullo por todo lo conseguido hasta ahora. Sin los esfuerzos de los agricultores, pero
sobre todo sin una disponibilidad de agua en cantidad y calidad
suficiente, éste milagro económico extraordinario, con sus cultivos
exclusivos dentro de Europa, nunca habría sido posible, y conviene
recordarlo siempre. Pero
desde entonces han pasado 15 años, y la propuesta de Antonio Reyes de innovar
en la divulgación y la educación de lo que representa el río
Guadalfeo, dirigido sobre todo a nuestra nueva generación de jóvenes,
me parece oportuna y realmente necesaria. Es
muy probable que una gran mayoría de los jóvenes desconozca la importancia
real que, en todos los aspectos,
tiene el río Guadalfeo en sus vidas.
Conocer por lo tanto a sus fuentes, explorar sus cauces,
descubrir todas las estructuras de pequeña hidráulica existentes,
aprender sobre su geología, las plantas y animales que alberga y a los
que da vida, será no solamente enriquecedor para cada uno de ellos como
personas y habitantes de la Cuenca, sino que también les aportará las
herramientas requeridas para poder usar mejor los – bastante escasos,
no nos hagamos ilusiones
– recursos del río Guadalfeo en el futuro. Personalmente,
tuve el placer durante años de explorar
la Cuenca del río Guadalfeo, sólo o bien acompañado por amigos
conocedores de la zona, por alcaides de acequias y por regantes, por botánicos
como José Manuel Milán e hidrogeólogos como Fernando Alcalde y
siempre ha sido enriquecedor e incluso, revelador. Pues han de saber que como la Cuenca del
Guadalfeo, no conozco a ninguna, y puedo compararla con las captaciones
de agua de Palestina, y con los Qanats de Marrakech, o con otra cuenca
andaluza. Ninguna
es tan variada y compleja, ni tiene éste desnivel – salvo en el Yemen
– ni presenta la rica variedad de sistemas de captación y de gestión
del agua como la que aquí mismo tenemos. La
Cuenca del río Guadalfeo, con todos sus afluentes, cubre unos 1.300
kms. cuadrados que equivalen a 130.000 hectáreas – ¡Se dice pronto!
– y es un Libro abierto que nos enseña Minas de agua que se asemejan
en todo a las que fertilizaban Jericó;
Minas de agua romanas en La Bernardilla;
Captaciones subterráneas en los lechos de ramblas y barrancos;
Acequias altas que alimentan las Sierras y que crean nacimientos
y fuentes más abajo;
Una tupida red de acequias medias y bajas, así como sus caederos,
con un total de cientos de kilómetros de recorrido que recubren los
distintos valles de Sierra Nevada, cambiando su paisaje naturalmente árido
por uno fértil y verde creado, y mantenido por sus habitantes a lo
largo de 2.000 años. Las
riquezas que esconden y brindan los valles del río Guadalfeo son
inmensas y darán lugar a varios artículos en el futuro.
Pero desde aquí y hoy, os queremos invitar a todos los
Guadalfines a Descubrir
las Fuentes del Guadalfeo juntos,
como una muy agradable y preciosa actividad de tiempo libre, disfrutando
de la naturaleza, y para conocer mejor lo que es, sin duda, nuestro
propio patio
trasero, por
decirlo coloquialmente. En dichas actividades, que se irán
anunciando regularmente en las páginas impresas y digitales de Diario
Guadalfeo, estaréis acompañados por especialistas y conocedores del río
y de sus numerosísimos secretos. Finalmente,
preguntaréis, ¿Qué es un Guadalfín?
Pues, es un joven de edad o de mente, que ama a la naturaleza y a
los misterios que le rodean, y que tiene deseos de conocerlos mejor,
pues en el conocimiento de uno mismo y de la naturaleza que nos rodean,
reside buena parte de la felicidad que la vida nos brinda cada dia. Así
pues, alevines y delfines del Guadalfeo, Guadalfines
todos, ¡Animaros
y en marcha! ¡A por el río Guadalfeo! Un caluroso saludo a todos, Eduardo
Vandoorne, (Fotos
propiedad de Luna Vandoorne y cedidas para su publicación en
DiarioGuadalfeo.com) |
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| El río Guadalfeo | ||||||||||||
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El
rio Guadalfeo y su red de drenaje constituyen una de las cuencas más
importantes de la mal llamada “Cuenca Sur” de España o conjunto de
ríos y ramblas que, desde las Cordilleras Béticas vierten sus aguas al
mar Mediterráneo. Tiene una superficie de 1.298´4 Km2 y una longitud
de 71 km, perteneciendo por completo a la mitad sur de la provincia de
Granada. Al Norte está limitada por las cumbres de Sierra Nevada, con
más de 3000 m de altitud, al Este por la divisoria de aguas entre el
río Guadalfeo y el río Adra, al sur el límite lo constituyen las
líneas de cumbres de las Sierras de la Contraviesa, la Joya, Alhayón y
Lújar, que superan los 1.000 m; y al Oeste el valle de Lecrín y la
Sierra de los Guájares. Junto al Guadalfeo la cuenca está drenada por una serie de afluentes importantes como son los ríos Izbor, Dúrcal, Torrente, Lanjarón, Chico, Mulhacén-Poqueira y Trevélez-Veleta que recorren las laderas del sur y del oeste de Sierra Nevada; los que discurren al Sur forman parte de una zona de características geográficas singulares: la Alpujarra, con altitudes que superan los 2.000 metros sobre el nivel del mar. El
nombre de Guadalfeo procede del árabe Wād al-Fa'w, que significa
"río de la quebrada", “el que discurre por un desfiladero o
espacio entre dos montes”. El Guadalfeo nace en Sierra Nevada, en la zona de la Sierra de los Bérchules, en la Loma de las Albardas que está entre el Peñón del Puerto (2.758 m.) y el Cerro del Gallo (2.913 m.). Se forma por la unión de dos ríos, el Río Chico y el Río Grande (mapa 1). En su tramo alto es conocido como río Grande de Bérchules, y tiene dirección Norte-Sur, siendo su caudal escaso, es decir, al principio es un río con poca agua. En este tramo las aguas bajan a gran velocidad por las laderas y arrastra arenas y piedras. Cambia
su nombre al llegar al término de Cádiar, donde se le llama río
Cádiar. En este punto, al encontrarse con la Sierra de la Contraviesa,
el río cambia así mismo de dirección que ahora va a ser Este-Oeste,
hacia Almegijar y Torvizcón, pasando entre los dos pueblos. Esta es la
parte intermedia de su recorrido (curso medio). El terreno es más llano
y las aguas bajan más despacio formando curvas o meandros. Su caudal es
más abundante ya que recoge entonces las aguas de los cursos que
descienden en dirección sur desde las cumbres de Sierra Nevada, como
son los de los barrancos de Trevélez, y Mulhacén-Poqueira: río
Trevélez y río Poqueira. Estos do Continúa el río su camino y muy cerca de la ciudad de Órgiva (verdadera capital de la Alpujarra granadina) recibe las aguas de otro afluente, el río Órgiva. A continuación, la confluencia con el río Izbor marca de nuevo un cambio en la dirección del Guadalfeo, que ya se dirigirá definitivamente en sentido NE-SO, pasando por Velez de Banaudalla. Más adelante recibe las aguas de otro afluente, el río Guájaras o de la Toba, que viene de la población de los Güajares. Una vez que ha recibido estas aguas se dirige al paraje conocido como Tajo de los Vados. Es un cañón fluvial tallado por el río Guadalfeo con tajos de hasta cien metros de altura. Conserva una vegetación muy particular como el Boj de las Baleares, planta antiquísima. Finalmente, pasa por Lobres, y desemboca en el Mediterráneo entre Motril y Salobreña, regando sus fértiles vegas. El río GUADALFEO, tiempos atrás, formaba un delta en su desembocadura o curso bajo, donde sus aguas alcanzaban su mayor caudal y bajaban muy despacio, depositando el resto de materiales que transportaba, los más livianos como las areniscas (Antiguamente se podían ver algunas truchas y nutrias que se escapaban de la zona alta del río en las Alpujarras). Los brazos de este delta llegaban hasta Motril, enriqueciendo los terrenos que el propio río había ganado al mar a lo largo de miles de años. La canalización del río en su tramo final, llevada a cabo en las últimas décadas, lo ha convertido en una triste rambla, la cual, en los últimos tiempos, se viene usando de vertedero. La dignidad del río y de los habitantes de su cuenca, exige la rápida intervención para su cuidado y mantenimiento, por todo lo que le debemos y le seguimos debiendo a sus aguas superficiales y subterráneas. Nota:Este artículo está confeccionado refundiendo datos de otros textos que se citan a continuación y tiene una finalidad exclusivamente didáctica y divulgativa para todos cuantos habitamos a la vera del Guadalfeo. Fuentes utilizadas: Grupo de Dinámica de Flujos Biogeoquímicos / Sección de Ríos
y Embalses / Centro Andaluz de Medio Ambiente / Junta de Andalucía-Universidad
de Granada
/ info@cuencaguadalfeo.com
/ www.dinamicaambiental.com (Fotos propiedad de Luna Vandoorne y cedidas para su publicación en DiarioGuadalfeo.com)
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