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ARTÍCULOS

 

 

El río Guadalfeo

 

 

"Guadalfines"

(EduardoVandoorne)

 

 

Del Delta a la Vega
(Fernando Alcalde)

 

Del Delta a la Vega (II parte)

 

 

 

 

 

OTROS ARTÍCULOS

 

Entre dos mundos: de Órgiva a Busquístar

 

 

Fábrica del Rosario

 

DEL DELTA A LA VEGA (II Parte)  

La transformación humana del paisaje en el Delta del Guadalfeo

(Fernando Alcalde Rodríguez )

 

Una costa que se hunde.

Como se ha indicado en la I Parte, toda la zona ha estado sometida a importantes movimientos tectónicos con episodios de elevación y hundimiento. En este periodo, los últimos 85.000 años, la cuenca del Guadalfeo es un área sometida a una importante actividad tectónica que ha determinado tasas de elevación notables, que han sido cuantificadas en 6 metros/1000 años en las zonas de cabecera y en 0,3 m/1000 años en la desembocadura, mediante los depósitos de los travertinos (Chacón et al., 2001). Uno de estos depósitos es el edificio travertínico de Vélez de Benaudalla. Que descansa sobre una formación de cantos rodados de diferentes tamaños de origen Nevado-Filábride. Se trata de una antigua terraza fluvial del río Guadalfeo, depositada en un momento en el que su cauce se localizaba a igual cota  que Sierra de Lújar ( 300 a 350 msnm).

 

En la foto se aprecia el carácter del río y los tamaños y diversidad de los arrastres y sedimentos.

Sin embargo, este comportamiento de elevación contrasta con el hecho claro del hundimiento del resto de la costa entre Nerja y Adra (4 mm/año), lo que se refleja en su morfología acantilada y en la ausencia de depósitos litorales pleistocenos. De este modo, el delta del Guadalfeo, dentro del tramo indicado, posee un comportamiento diferenciado respecto de las franjas litorales malagueña y almeriense; pues mientras el resto de este tramo costero se hunde, la parte del delta del Guadalfeo se eleva sobre el nivel del mar, y todo gracias a los sedimentos depositados por el río.

 

 

El paisaje en el delta del Guadalfeo.  

Con la llegada del Holoceno, hace 10.000 años, las condiciones climáticas se atemperaron y se produjo de nuevo la llegada de especies arbóreas como el olivo y los bosques mesófilos (fresno, sauce, etc.). Las buenas condiciones climáticas permiten la implantación de una vegetación densa y una notable cubrición del suelo que tienen como consecuencia el descenso notable de la erosión. El alcornoque aparece hacia el 8000 BP, al que acompaña un cortejo de vegetación húmeda entre la que se encuentra buxus balearica. Esta situación comienza a cambiar 2000 años después, con el establecimiento de unas condiciones áridas y semiáridas, que

traen el dominio de especies esteparias y Pinus, lo que conlleva un notable incremento de la erosión que prosigue hasta la actualidad.  

La aparición del hombre en el espacio del delta, en este periodo de tiempo, y su acción sobre los bosques a través del uso del fuego (Carrión, J.S. 2003), es un nuevo factor que incide sobre esta dinámica.

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DEL DELTA A LA VEGA (I Parte)

La transformación humana del paisaje en el delta del Guadalfeo

(Fernando Alcalde Rodríguez )

La Vega de Motril es el resultado de una serie de procesos complejos donde han interactuado la geodinámica de nuestro planeta, y la posterior incidencia del hombre.

El delta, esto es, la cuña sedimentaria generada por el río Guadalfeo en su contacto con el mar, se construye en los últimos 6000 años; si bien, sobre un sustrato anterior relacionado con los mares miocenos y con los procesos de subida y bajada del nivel del mar, ligados a los periodos glaciares cuaternarios.

La Vega, en cuanto que espacio productivo esencialmente agrario, construido sobre el delta, es una obra humana iniciada hace mil años. Así, el proceso de construcción de la Vega a partir del Delta es una obra del hombre, sustentada en el manejo del agua y los sedimentos y en la incorporación de especies vegetales adaptadas a estos ambientes. Es la construcción de un sistema sostenible de explotación de los recursos naturales, alterado, muy recientemente, por la tecnificación de la agricultura y por el abandono de las prácticas agrarias a favor de la economía especulativa ligada al sector inmobiliario.

Desde el punto de vista geográfico, la vega de Motril-Salobreña se corresponde con las zonas emergidas del delta del río Guadalfeo y otros depósitos fluviales (abanicos aluviales, lóbulos deltáicos, llanuras de inundación, etc.) de cauces menores, entre los que se encuentran las ramblas de las Brujas, los Álamos, Puntalón y Villanueva.  Suman del orden de 50 km2, si bien no todos ellos forman parte del espacio que históricamente ha conformado la vega tradicional, cuyo umbral superior queda delimitado por el trazado de la acequia vieja, situado a cota 50 msnm.

Por otro lado, estos sedimentos fluviales se extienden bajo las aguas marinas (prodelta), a través de un cañón sumergido de 15 Km . de largo por 2 de ancho con pendientes comprendidas entre el 14 y el 18%, hasta alcanzar el talud continental a más de 900 metros de profundidad (León, R y Somoza, L, 1999). 

 

Las rocas más antiguas

 Como se ha indicado, la actual vega del Guadalfeo es una construcción reciente realizada sobre un sustrato bastante más antiguo que conforma la base del relieve de toda nuestra comarca.

Las rocas más antiguas localizadas en nuestra comarca constituidas por formación es carbonatadas (calizas y mármoles), que construyen los altos relieves de las sierras litorales (Lújar, Chaparral, Almijara), proceden del Triásico (hace 250 millones de años).

No obstante, estos materiales no comienzan a emerger en nuestra comarca hasta hace 30 millones de años, fecha que da inicio a una fase impresionante por la magnitud de las fuerzas que se pusieron en juego, donde los sedimentos marinos aprisionados entre las placas Africana e Ibérica se elevaron dando lugar a los relieves montañosos de nuestra comarca y, a escala regional,  al orógeno Alpino, esto es, el levantamiento de las Cordilleras Béticas, Pirineos, Alpes, Himalaya, Rif y resto del cinturón montañoso que circunda el Mediterráneo (Martín Algarra, 1987).

 

 África-Europa: estación Motril

 Tras una nueva actividad de las placas tectónicas, hace 7 millones de años (Mioceno Superior), las serranías litorales conforman una distribución de tierras que constituyen la base del relieve actual (Estévez et al., 1985). Lo que sabemos por la fauna fósil recuperada en las poblaciones de Salobreña y Los Guájares.

Hace 6 millones de años, la tectónica de placas que venimos mencionando produjo el cierre del Mediterráneo occidental al dejarlo sin conexiones con el Atlántico. De este modo, el mar Mediterráneo se transformó, durante este periodo, en una inmensa salina costera, muy similar a lo que hoy es El Mar Muerto, surcada de bancos de arena, donde se depositaron miles de kilómetros cuadrados de rocas salinas.

La misma dinámica de la corteza terrestre, hace 5,5 millones de años, abrió nuevamente el estrecho de Gibraltar a través del cual el Atlántico volvió a alimentar la cuenca del Mediterráneo. Una gran cascada de 30.000 km3 de agua/año (1000 veces las cataratas del Niágara) comenzó a verter sobre las costas de Alborán inundando progresivamente lo que hoy conocemos como mar mediterráneo y aportando nuevas especies marinas africanas.

Sin embargo, la retirada del nivel de mar que sufren las cuencas de las Cordilleras Béticas, entre ellas la de los Guájares y el Corredor de las Alpujarras, durante la crisis de la salinidad, no se recupera con la reposición del Mediterráneo debido al levantamiento que sufre la zona. En base a todo esto, podemos indicar que hacia el final del mioceno, el paisaje costero estaba formado por relieves alomados ocupados por arbolado disperso de carácter árido (sabana tropical) con un trazado costero muy similar al actual (Pérez Belzuz, 1999).

 Los sistemas deltáicos del tránsito mioceno-plioceno.

 Al comienzo del plioceno tiene lugar una transgresión que inunda de nuevo las costas perimediterráneas y da lugar a una paleogeografía de bahías y golfos limitada por sierras abruptas (García García, F., 2002).  Podemos aventurar, por tanto, que hacia este momento (hace aproximadamente 5 millones de años), la costa localizaría su límite algo más al norte, inundando la actual vega del Guadalfeo.  A esta etapa sigue otra nueva bajada del nivel del mar que propicia la migración de los deltas en estas bahías protegidas del oleaje.

Los trabajos realizados en los últimos años en la plataforma continental adyacente a Motril han detectado la presencia de sedimentaciones asociadas al río Guadalfeo (Pérez Belzuz, 1999; Alonso y Ercilla, 2002) y, por tanto, la instauración de un régimen fluvial en la actual desembocadura debe datar de este mismo momento.

Durante el Plioceno superior se asiste a una importante actividad tectónica que elevó muchos de los relieves costeros, lo que unido al enfriamiento climático facilitó la erosión de los sedimentos miocenos y pliocenos que, en el caso del Guadalfeo, son trasportados desde las cuencas de Orgiva y los Guájares hasta la costa, construyendo los lóbulos deltáicos y los diferentes depósitos de talud continental. En este momento empieza a funcionar el sistema turbidítico del Guadalfeo.

La importancia que la erosión alcanzó en este momento es constatable a partir de la cuantificación de los volúmenes depositados (Pérez Belzuz, 1999) que fueron máximos hacia el final del Plioceno superior (527 km3/millón de años) y el Cuaternario inferior (544 km3/millón de años).

Por tanto, posiblemente durante el Plioceno superior se construye el primer delta que colmata la bahía del Guadalfeo, gracias a la reducida actividad tectónica y al resguardo topográfico que proporcionan las costas abruptas, que protegen los deltas del oleaje y que facilitan su migración y construcción horizontal (García García, F., 2002).

 

El Cuaternario

 El Cuaternario se inicia hace 1,8 millones de años con una importante inestabilidad climática cuya características más clara es la alternancia de periodos fríos (glaciaciones) con otros cálidos (interglaciares) a los que se encuentran asociados  descensos y ascensos del nivel del mar y depósitos continentales de muy diferente tipo.

 Así, durante los periodos cálidos se construyen grandes acumulaciones de travertinos como los de Vélez de Benaudalla. Los travertinos se forman por precipitación del carbonato cálcico contenido en el agua subterránea que circula por rocas carbonatadas, como las de la Sierra de Lújar.

Por otro lado, durante los episodios fríos (glaciaciones Gunz, Mindel, Riss y Würm)  tiene lugar el depósito de potentes series de terrazas fluviales. En el entorno de la vega, estas terrazas son visibles en diferentes puntos, caracterizadas por la acumulación de cantos angulosos a menudo cementados. Son especialmente importantes al pie de los grandes relieves, especialmente el de Sierra de Lújar, donde reciben el topónimo local de tablones.

Pero sin lugar a dudas, el principal agente de cambio paisajístico en la costa durante el Cuaternario ha sido la variación de la posición del nivel del mar, controlada a nivel global por la acumulación de hielo continental.

 El último de estos episodios registrados en la costa (glaciación Würm) supuso una importante bajada del nivel del mar. De este modo, desde el Eemiense (hace 125.000)  y durante la última glaciación, el nivel del mar sufrió una serie de descensos que llevaron a situarlo a 120 metros por debajo de su posición actual  hace tan sólo 18.000 años (Sidall et al., 2003). En este momento, la llanura litoral de la actual costa se extendería del orden de 4 Km . hacia el sur, hasta el actual límite de plataforma continental localizado sobre la cota 100 bajo el nivel del mar. Estas amplias llanuras litorales  debieron de ser ocupadas por el hombre, si bien estos indicios, de existir, deben de encontrase bajo algunas decenas de metros de sedimentación.

 

 En próximos números:

 El paisaje en el delta del Guadalfeo.

La construcción reciente del delta.

El paisaje a la llegada del hombre.

La presencia Ibera, Púnica y Romana.

La transformación islámica. Siglos X, XI (minería), siglos XII y XIII (platanales, caña de azúcar y castañares).

El siglo XIV: la conformación de la Vega de Motril.

 

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"Guadalfines": Por Eduardo Vandoorne

(antiguo Presidente de la Asociación Guadalfeo)

 

Estimados Amigos y Amigas del Guadalfeo, queridos Guadalfines,

Agradezco la oportunidad que se me brinda de inaugurar el nuevo Diario Guadalfeo que pretende ser la punta de lanza de una hermosa iniciativa, motrileña y alpujarreña, de gente de la Costa y de las Sierras, para dar a conocer todo lo que nos aporta el Río Guadalfeo desde sus nacimientos en las altas cumbres, pasando por sus acequias y sus fuentes, a lo largo de todo su recorrido.

En éste bautizo, cuando tenemos aún en brazos al recién nacido, no es el momento más adecuado para recordar la Lucha por el Agua.  Tiempo habrá para hacerlo, pues sin duda es importante conocer ésta parte de los años de lucha de la historia de Motril y la Comarca, para entender todo lo conseguido para la rica y variada economía de cultivos de frutos subtropicales y hortalizas extratempranas que se venden dentro de toda Europa, desde Motril hasta Moscú, lo cual puede llenarnos con un justificado orgullo por todo lo conseguido hasta ahora.

Sin los esfuerzos de los agricultores, pero sobre todo sin una disponibilidad de agua en cantidad y calidad suficiente, éste milagro económico extraordinario, con sus cultivos exclusivos dentro de Europa, nunca habría sido posible, y conviene recordarlo siempre.

Pero desde entonces han pasado 15 años, y la propuesta de Antonio Reyes de innovar en la divulgación y la educación de lo que representa el río Guadalfeo, dirigido sobre todo a nuestra nueva generación de jóvenes, me parece oportuna y realmente necesaria.

Es muy probable que una gran mayoría de los jóvenes desconozca la importancia real que, en todos los aspectos,  tiene el río Guadalfeo en sus vidas.  Conocer por lo tanto a sus fuentes, explorar sus cauces, descubrir todas las estructuras de pequeña hidráulica existentes, aprender sobre su geología, las plantas y animales que alberga y a los que da vida, será no solamente enriquecedor para cada uno de ellos como personas y habitantes de la Cuenca, sino que también les aportará las herramientas requeridas para poder usar mejor los – bastante escasos, no nos hagamos ilusiones – recursos del río Guadalfeo en el futuro.

Personalmente, tuve el placer durante años de explorar la Cuenca del río Guadalfeo, sólo o bien acompañado por amigos conocedores de la zona, por alcaides de acequias y por regantes, por botánicos como José Manuel Milán e hidrogeólogos como Fernando Alcalde y siempre ha sido enriquecedor e incluso, revelador.

Pues han de saber que como la Cuenca del Guadalfeo, no conozco a ninguna, y puedo compararla con las captaciones de agua de Palestina, y con los Qanats de Marrakech, o con otra cuenca andaluza.  Ninguna es tan variada y compleja, ni tiene éste desnivel – salvo en el Yemen – ni presenta la rica variedad de sistemas de captación y de gestión del agua como la que aquí mismo tenemos.

La Cuenca del río Guadalfeo, con todos sus afluentes, cubre unos 1.300 kms. cuadrados que equivalen a 130.000 hectáreas – ¡Se dice pronto! – y es un Libro abierto que nos enseña Minas de agua que se asemejan en todo a las que fertilizaban Jericó;  Minas de agua romanas en La Bernardilla;  Captaciones subterráneas en los lechos de ramblas y barrancos;  Acequias altas que alimentan las Sierras y que crean nacimientos y fuentes más abajo;  Una tupida red de acequias medias y bajas, así como sus caederos, con un total de cientos de kilómetros de recorrido que recubren los distintos valles de Sierra Nevada, cambiando su paisaje naturalmente árido por uno fértil y verde creado, y mantenido por sus habitantes a lo largo de 2.000 años.

Las riquezas que esconden y brindan los valles del río Guadalfeo son inmensas y darán lugar a varios artículos en el futuro.  Pero desde aquí y hoy, os queremos invitar a todos los Guadalfines a Descubrir las Fuentes del Guadalfeo juntos, como una muy agradable y preciosa actividad de tiempo libre, disfrutando de la naturaleza, y para conocer mejor lo que es, sin duda, nuestro propio patio trasero, por decirlo coloquialmente.

En dichas actividades, que se irán anunciando regularmente en las páginas impresas y digitales de Diario Guadalfeo, estaréis acompañados por especialistas y conocedores del río y de sus numerosísimos secretos.

Finalmente, preguntaréis, ¿Qué es un Guadalfín?  Pues, es un joven de edad o de mente, que ama a la naturaleza y a los misterios que le rodean, y que tiene deseos de conocerlos mejor, pues en el conocimiento de uno mismo y de la naturaleza que nos rodean, reside buena parte de la felicidad que la vida nos brinda cada dia.

Así pues, alevines y delfines del Guadalfeo, Guadalfines todos, ¡Animaros y en marcha!

¡A por el río Guadalfeo!

Un caluroso saludo a todos,

Eduardo Vandoorne,

 (Fotos propiedad de Luna Vandoorne y cedidas para su publicación en DiarioGuadalfeo.com)

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El río Guadalfeo

El rio Guadalfeo y su red de drenaje constituyen una de las cuencas más importantes de la mal llamada “Cuenca Sur” de España o conjunto de ríos y ramblas que, desde las Cordilleras Béticas vierten sus aguas al mar Mediterráneo. Tiene una superficie de 1.298´4 Km2 y una longitud de 71 km, perteneciendo por completo a la mitad sur de la provincia de Granada. Al Norte está limitada por las cumbres de Sierra Nevada, con más de 3000 m de altitud, al Este por la divisoria de aguas entre el río Guadalfeo y el río Adra, al sur el límite lo constituyen las líneas de cumbres de las Sierras de la Contraviesa, la Joya, Alhayón y Lújar, que superan los 1.000 m; y al Oeste el valle de Lecrín y la Sierra de los Guájares.

Junto al Guadalfeo la cuenca está drenada por una serie de afluentes importantes como son los ríos Izbor, Dúrcal, Torrente, Lanjarón, Chico, Mulhacén-Poqueira y Trevélez-Veleta que recorren las laderas del sur y del oeste de Sierra Nevada; los que discurren al Sur forman parte de una zona de características geográficas singulares: la Alpujarra, con altitudes que superan los 2.000 metros sobre el nivel del mar.

El nombre de Guadalfeo procede del árabe Wād al-Fa'w, que significa "río de la quebrada", “el que discurre por un desfiladero o espacio entre dos montes”.
Se trata de un río de marcado carácter nivo-pluvial (aunque depende más de las nieves que de la lluvia) y torrencial. Igualmente, es un río de régimen irregular pues su caudal varía mucho durante el año, de unas estaciones a otras. Antiguamente en el río podían verse nutrias y truchas. Hoy es más difícil de ver pues casi no queda ninguna.

El Guadalfeo nace en Sierra Nevada, en la zona de la Sierra de los Bérchules, en la Loma de las Albardas que está entre el Peñón del Puerto (2.758 m.) y el Cerro del Gallo (2.913 m.). Se forma por la unión de dos ríos, el Río Chico y el Río Grande (mapa 1).

En su tramo alto es conocido como río Grande de Bérchules, y tiene dirección Norte-Sur, siendo su caudal escaso, es decir, al principio es un río con poca agua. En este tramo las aguas bajan a gran velocidad por las laderas y arrastra arenas y piedras.

Cambia su nombre al llegar al término de Cádiar, donde se le llama río Cádiar. En este punto, al encontrarse con la Sierra de la Contraviesa, el río cambia así mismo de dirección que ahora va a ser Este-Oeste, hacia Almegijar y Torvizcón, pasando entre los dos pueblos. Esta es la parte intermedia de su recorrido (curso medio). El terreno es más llano y las aguas  bajan más despacio formando curvas o meandros. Su caudal es más abundante ya que recoge entonces las aguas de los cursos que descienden en dirección sur desde las cumbres de Sierra Nevada, como son los de los barrancos de Trevélez, y Mulhacén-Poqueira: río Trevélez y río Poqueira. Estos dos afluentes se unen para formar uno solo y desembocar en el río que recibe entonces el nombre de Guadalfeo. En esta zona ha ido transportando los materiales (piedra, y arenas) que ha recogido en el tramo alto y va depoºsitando los materiales más pesados.

Continúa el río su camino y muy cerca de la ciudad de Órgiva (verdadera capital de la Alpujarra granadina) recibe las aguas de otro afluente, el río Órgiva. A continuación, la confluencia con el río Izbor marca de nuevo un cambio en la dirección del Guadalfeo, que ya se dirigirá definitivamente en sentido NE-SO, pasando por Velez de Banaudalla. Más adelante recibe las aguas de otro afluente, el río Guájaras o de la Toba, que viene de la población de los Güajares.

Una vez que ha recibido estas aguas se dirige al paraje conocido como Tajo de los Vados. Es un cañón fluvial tallado por el río Guadalfeo con tajos de hasta cien metros de altura. Conserva una vegetación muy particular como el Boj de las Baleares, planta antiquísima. Finalmente, pasa por Lobres, y desemboca en el Mediterráneo entre Motril y Salobreña, regando sus fértiles vegas. El río GUADALFEO, tiempos atrás, formaba un delta en su desembocadura o curso bajo, donde sus aguas alcanzaban su mayor caudal y bajaban muy despacio, depositando el resto de materiales que transportaba, los más livianos como las areniscas (Antiguamente se podían ver algunas truchas y nutrias que se escapaban de la zona alta del río en las Alpujarras). Los brazos de este delta llegaban hasta Motril, enriqueciendo los terrenos que el propio río había ganado al mar a lo largo de miles de años.

La canalización del río en su tramo final, llevada a cabo en las últimas décadas, lo ha convertido en una triste rambla, la cual, en los últimos tiempos, se viene usando de vertedero. La dignidad del río y de los habitantes de su cuenca, exige la rápida intervención para su cuidado y mantenimiento, por todo lo que le debemos y le seguimos debiendo a sus aguas superficiales y subterráneas.

Nota:Este artículo está confeccionado refundiendo datos de otros textos que se citan a continuación y tiene una finalidad exclusivamente didáctica y divulgativa para todos cuantos habitamos a la vera del Guadalfeo.

Fuentes utilizadas:

Grupo de Dinámica de Flujos Biogeoquímicos / Sección de Ríos y Embalses / Centro Andaluz de Medio Ambiente / Junta de Andalucía-Universidad de Granada / info@cuencaguadalfeo.com / www.dinamicaambiental.com

 Estudio Hidrológico de la cuenca del río Guadalfeo / María Elena Martín-Vivaldi Caballero

 Proyecto Hormiga / Colegio Príncipe Felipe de Motril / www. Proyectohormiga.org  

(Fotos propiedad de Luna Vandoorne y cedidas para su publicación en DiarioGuadalfeo.com)

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