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ARTÍCULOS

 

 

 

Fábrica del Rosario

 

 

La Vegetación en el Curso Medio y Bajo del Guadalfeo

 

 

Patrimonio y Paisaje Industrial Motrileño (I)

 

 

Corte de arboles en la Avda. Salobreña

 

 

 

Patrimonio y Paisaje Industrial Motrileño (II)

Patrimonio y Paisaje Industrial Motrileño (II Parte)

Fernando Alcalde

Pero por encima de todas las normas y argumentos, la necesidad de su preservación tiene que estar recogida en la sensibilidad de los ciudadanos y en la agenda de quienes tienen la responsabilidad de gobernar. Las ciudades que han invertido recursos e imaginación en preservar su patrimonio ahora se sienten orgullosas de ese pasado que las ha hecho como son. Se trata de estar hoy  a la altura de las circunstancias, de construir el futuro sin perder el pasado, de no quedarnos quietos mientras nuestro patrimonio es barrido. No podemos permitir la pérdida definitiva de nuestra memoria histórica, de aquella suma de pequeñas gestas individuales que protagonizaron nuestros padres y abuelos, muchos venidos de fuera de esta tierra, porque perderíamos con ello lo mejor de nosotros mismos, aquello que ha contribuido a conformar nuestra personalidad.

 Porque la memoria colectiva de los pueblos necesita de lugares donde encarnarse, de espacios donde representarse y permanecer. La transmisión de la memoria colectiva de una generación a otra queda supeditada a la pervivencia de las huellas materiales del pasado que entrelazan una generación con la siguiente más allá de las vidas individuales, que alimenta su sensación de identidad y cohesión, que da sentido y orientación a la trayectoria histórica de una colectividad.

 El patrimonio industrial motrileño con su paisaje  constituye, además, una palanca de desarrollo de su territorio, un recurso como reclamo cultural y producto turístico con capacidad socioeconómica en un área con una fuerte demanda de  diversificación de su oferta de ocio que puede servir, además, para favorecer su no dependencia de la estación estival.

 Ningún impedimento existe para la protección de este patrimonio, puesto que los edificios se encuentran catalogados y protegidos por el planeamiento municipal, y los suelos que constituyen el paisaje industrial son suelos no urbanizables de protección especial. Es necesario tener la sensibilidad y altura de miras para acometer las iniciativas necesarias. Quienes gobiernan tienen la obligación de actuar como defensores de los intereses colectivos, desamparados en tantas ocasiones, frente a los intereses privados y el mercado inmobiliario.

Texto: 
Fernando Alcalde

Fotos:
Salvatore Tammaro

 


Vista desde la playa: Fábrica Ntra. Sra. del Rosario (La Caleta)


Maquinaria: Fábrica Ntra. Sra. del Rosario (La Caleta)


Exterior: Fábrica Ntra. Sra. del Rosario (La Caleta)


Entrada: Fábrica Nra. Sra. del Pilar (Motril)


Interior: Fábrica Nra. Sra. del Pilar (Motril)


Abandono: Fábrica Nra. Sra. del Pilar (Motril)

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CORTE DE ÁRBOLES EN LA AVDA. DE SALOBREÑA

La Asociación Buxus denuncia la nula sensibilidad del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Motril con respecto al arbolado de la Avda. de Salobreña. Hoy 11 de junio, han comenzado las obras y el sr. alcalde, ha ignorado las más de 2.000 firmas presentadas para modificar el proyecto, y el sentir de los ciudadanos a favor de la propuesta de integrar el arbolado existente en dicha avenida, cosa que era perfectamente viable y que supondría un ahorro de 300.000 €.

Lejos de esto, el sr. alcalde ha seguido con las obras según su proyecto inicial y ya se han realizado las primeras talas, pese a las declaraciones del sr. alcalde en sentido contrario (decía que se realizarían trasplantes).

Pese a todo esto, no nos ha facilitado ninguna información de cómo se iba a hacer el traslado o trasplante de los ejemplares, ni a qué lugar se llevarían.

Volvemos a insistir al sr. alcalde de que se paralicen las obras e integre el arbolado en la remodelación de la avenida de Salobreña.

Por último, queremos recordar al sr. alcalde de que los ciudadanos no olvidan, y él sabe bien, que estos temas son los que valora el pueblo, a la hora de elegir a sus representantes.

Francisco Tarragona

 

 

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Patrimonio y Paisaje Industrial Motrileño (I)

Fernando Alcalde

Asistimos en estos días a la desaparición del cultivo y la cultura de la caña de azúcar en las vegas litorales andaluzas, tras más de 1000 años de permanencia; hemos asistido, posiblemente, a la Última Zafra. Su desaparición se produce en el patio de atrás de nuestras conciencias, ante el empuje arrollador de la especulación urbanística y la incapacidad de este cultivo para competir en términos estrictamente económicos en un mercado global y en una sociedad desvinculada de la tierra. Si bien es tarde para la caña, no lo es aún para salvaguardar tanto los recursos naturales que posibilitaron su cultivo como el importante patrimonio histórico, ambiental y cultural que resta.

El conjunto industrial azucarero de Motril  constituye  un espacio productivo y un paisaje económico único. No sólo se trata de construcciones de cierta singularidad  vinculadas a la memoria industrial y a la identidad cultural de la ciudad, sino que se trata de un vasto Paisaje industrial donde  se conservan visibles en el territorio todos los componentes esenciales de los procesos de producción azucarera. A los restos de las fábricas de Nª Sra. del Pilar, La Fabriquilla, San Luís, La Alcoholera, San Fernando, Los Molinos, la Almudena, o la Colina, con diferente grado de conservación, se unen el museo preindustrial de la Casa de la Palma, el edificio de la Cooperativa Cañero Remolachera, el teatro Calderón, el Candelón, la Cortijada de las Jareas, el acueducto de Pataura, la acequia, el sistema de defensa costera y la arquitectura religiosa, algunos de ellos declarados bienes de interés cultural.

Todo este conjunto patrimonial, disperso, fragua a través del paisaje que lo estructura y explica. Sin él, se trataría de una colección de edificios graciosos; con él, conforman la base de la identidad y el ser motrileños. El territorio industrial de la caña de azúcar posee una dimensión inseparable de cualquier reflexión sobre el patrimonio industrial y, por supuesto, inseparable de cualquier intento de preservarlo, difundirlo o utilizarlo, puesto que es síntesis de la manifestación industrial en su tiempo y su espacio.

El patrimonio industrial, por otro lado, es una fuente magnifica para la investigación sobre la clase social trabajadora, ya que los restos materiales ligados a la industria son testigos de los hombres y mujeres que no han tenido voz propia para dejar memoria de sí mismos por otros medios, y su memoria está en los espacios que trabajaron y vivieron, en las cosas que con su esfuerzo produjeron, aunque no sean suyas.

La necesidad de protección de estos espacios se encuentra recogida en diferentes normas internacionales (UNESCO), nacionales (Plan Nacional de Patrimonio Industrial) y autonómicas, todo ello justificado por su naturaleza como testimonio fundamental para comprender y documentar un periodo clave de nuestra historia y en la consecuente necesidad de articular las bases de su conservación, puesto que se trata de un patrimonio en grave peligro de desaparición. La protección de estos espacios es fundamental, además, por su utilidad educativa, pues nos recuerda que la ciudad es de todos, que es parte de una historia que nos pertenece, que el trabajo de nuestros antepasados nos legó bienes colectivos que deben ser salvaguardados por la actuación pública.

 

Ntra. Sra. del Pilar

(Fábrica Burgos)

 

 

 

Fábrica de San Luis

 

 

Fábrica de la Alumudena

 

 

 

 

 

 

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LA VEGETACIÓN EN EL CURSO MEDIO Y BAJO DEL RÍO GUADALFEO

Francisco Tarragona y 
Mª Teresa Madrona      

El río Guadalfeo posee un larguísimo recorrido, desde su nacimiento en las cumbres de Sierra Nevada hasta su desembocadura en la costa granadina. Su cuenca es muy amplia, puesto que recoge, en su transcurso hacia el mar, todas las aguas vertientes del sur de Sierra Nevada (río Dúrcal, Lanjarón, Chico, Poqueira, Yátor). Sus aguas van descendiendo progresivamente desde los ambientes más fríos hacia los más cálidos, fluyendo sobre cauces muy variados. El curso medio se inicia en Órgiva, y al pasar junto a la localidad de Vélez de Benaudalla, ofrece uno de los paisajes más hermosos de la provincia de Granada, cuando se encajona en los soberbios paredones de roca en el paraje conocido como los Tajos de los Vados (que dado su gran valor ecológico, trataremos con más detalle en otro capítulo).

 El río Guadalfeo se ha comportado tradicionalmente como un “auténtico río” en todo su curso; algo que no es frecuente en los cauces fluviales que vierten al Mediterráneo en Andalucía Oriental. Es decir, el río Guadalfeo presenta un caudal más o menos grande, pero continuo, durante todo el año. Por el contrario, los demás cauces del sur de la provincia, funcionan como “ramblas” y sólo llevan agua después de las lluvias.

 Debido a las canalizaciones, embalses y otras obras que ha sufrido en su último tramo se comporta, a partir de aquí, como rambla. Este hecho es significativo en cuanto a la dinámica vegetal, ya que la presencia de agua de manera continua o discontinua marca la diferencia entre masas vegetales de tipo arbóreo (bosques en galería) a masas de pequeño porte (adelfares, tarayales, etc.).

 A pesar de la pérdida de agua superficial provocada por las obras anteriormente indicadas, el río Guadalfeo presenta una masa de agua subterránea considerable, que discurre entre los materiales arenosos del cauce, que alcanzan gran espesor (centenares de metros). Por lo tanto, el medio tiene gran potencial como sustentador de masas vegetales. La relativa escasez con que se presentan los restos vegetales es debida, más que nada, a la agricultura (uso de los márgenes del río para huertas, corta de árboles, etc.) y a ciertas obras para el control del caudal y los arrastres del río. La presa de Rules, debe aportar el caudal ecológico necesario para el mantenimiento de la vegetación y permitir la regeneración de las formaciones degradadas o perdidas.

Álamo

 

Gayomba

 

Flor de Sauce Amento

 

Flor de las Zarza

 

Se entiende por Vegetación Edafohigrófila, la que depende de la presencia de agua en el sustrato donde enraízan las plantas. En los cursos de agua (ríos, ramblas, arroyos, etc.) esta vegetación corresponde al Bosque en Galería o Bosque de Ribera. Estos bosques son, en realidad, un conjunto de comunidades que se distribuyen en función del gradiente de humedad del suelo, y por lo tanto, se van sucediendo conforme aumenta la distancia al cauce. De esta manera, las saucedas ocupan los lechos de inundación, las alamedas, los lugares donde las oscilaciones de caudal son frecuentes y sólo se inundan de vez en cuando, y las olmedas las zonas que nunca se inundan.

 En el curso medio y bajo del Guadalfeo, no existe actualmente ningún auténtico bosque, sino que se presentan hileras discontinuas de árboles, acompañados de otras especies, que en el mejor de los casos, llegan a ser de centenares de metros. Sólo en algunos puntos se conservan restos de la vegetación riparia en buen estado, se trata de alamedas y saucedas altas que se desarrollan junto a los cauces de agua permanente. Estas zonas presentan suficiente variedad de especies como para poder diferenciar un estrato arbóreo formado por álamos (Populus alba, P. nigra) y sauces (Salix atrocinerea, Salix pedicellata), el estrato arbustivo formado por mimbreras (Salix fragilis) y sarga (Salix purpurea), gayomba (Spartium junceum), etc., estrato trepador con zarzas (Rubus ulmifolius), rubias (Rubia peregrina), nueza (Tamus communis), hiedra (Hedera helix), etc., y un estrato herbáceo con especies típicas como el aro (Arum italicum), nomeolvides (Myosotis aquaticus), menta (Mentha rotundifolia), etc. En las zonas remansadas abundan otras especies riparias como anea (Typha latifolia), carrizo (Phragmites communis), junco (Juncus acutus, Scirpus holoschoenus), cañavera (Arundo donax), etc. Esta última especie, la cañavera, ha sido tradicionalmente cultivada con el fin de construir pantallas de protección para los cultivos.

Por otra parte, en los barrancos y arroyos adyacentes que permanecen secos la mayor parte del año aparecen bosquetes de sauces. Estas saucedas arbustivas son capaces de soportar grandes avenidas y fuertes estiajes. La especie dominante es la sarga (Salix atrocinerea) pero son frecuentes otras como higuera (Ficus carica), gayomba, rubia, clemátide (Clematis flammula), nueza, zarzaparrilla (Smilax aspera), lechetrezna (Euphorbia characias), flor de la viuda (Trachellium coeruleum), así como zarzas y adelfas (Nerium oleander) que indican un estado de transición hacia comunidades más propias de cauces secos.

En el último tramo del cauce, el río pierde energía, abriéndose en diferentes ramales entre depósitos de arenas y guijarros. Aquí son especialmente abundantes los cañaverales cuya presencia marcan el límite de las crecidas.

Las modificaciones de cauce y obras hidráulicas realizadas para la regulación de las avenidas, han llegado a convertir el último tramo del río prácticamente en una rambla. Es posible observar especies típicas de cauces estacionales, como los tarajes (Tamarix gallica, T. canariensis), las adelfas (Nerium oleander), las cañaveras, mezcladas con restos de vegetación de bosquete mediterráneo litoral como el aladierno (Rhamnus alaternus) y el espárrago (Asparagus albus) y especies de carácter invasor como el tomillo negro (Artemisa barrelieri), el hinojo (Phoeniculum vulgare), la carrigüela (Calystegia sepium) y la altabaca (Dittrichia viscosa), etc. Las zonas donde ya no se produce inundación, aunque el agua subterránea está próxima, se cubren por praderas  y juncales, donde destaca esporádicamente el amarillo de los lirios (Iris pseudachorus).

Vegetación

Arum Italicum

Rubia Peregrina

Zarzaparrilla

 

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La Junta declara la azucarera del Guadalfeo lugar de interés etnológico

El tesón de Buxus, entre otros, consigue que la Azucarera del Guadalfeo sea declarada Lugar de Interés Etnológico.

No hay duda de la importancia del trabajo que vienen desarrollando algunas Asociaciones que, como Buxus, trabajan incansablemente, a veces ante la indiferencia de muchos de nosotros, en pro de nuestro patrimonio histórico y medioambiental.

En 2004 la Asociación Buxus emprendió una de tantas batallas perdidas: la de la protección del patrimonio azucarero de la Costa. (Salobreña) que entre 1861 y 2006 realizó su actividad productiva, estaba destinada a transformarse en un hotel, un puerto deportivo y una urbanización más del litoral granadino, tal como lo recoge su PGOU en fase de avance. Se fueron sumando algunos apoyos, así como el compromiso de la consejería de Cultura, a la que hay que felicitar. Y, por fin, La Junta de Andalucía ha acordado inscribir la “Azucarera del Guadalfeo”, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Lugar de Interés Etnológico. El acuerdo de la Junta protege, igualmente, todos los bienes muebles, como el patrimonio documental de la fábrica y la maquinaria de la zona de secado y envasado, el almacén de azúcar y el laboratorio, así como espacios abiertos entre la entrada al complejo y la chimenea externa.

La fábrica del Rosario, es una muestra de gran valor histórico, ya que, de todos aquellos ingenios azucareros que durante siglos fueron el eje de la economía y de la idiosincrasia de esta zona costera, es el que se encuentra en mejor estado, conservando maquinaria e instalaciones. Como la nave de molturación, en la que se halla un tren de molinos que era accionado por una máquina de vapor.

 

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